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LA MAGIA TRAS LA ESPUMA DE LA LECHE

Hoy os traemos un artículo interesantísimo sobre lo que sucede para que se forme esa reconfortante espuma cuando calentamos leche fresca Váleme. ¡Descúbrelo a continuación!

Os proponemos algunos trucos sencillos para que os quede una espuma uniforme y cremosa. La leche fresca Váleme es tan sabrosa que podéis combinarla con los ingredientes que más os gusten o disfrutarla sola. Sabor auténtico a leche.
Ya sea en forma de crema de leche con textura aterciopelada para terminar un delicioso café flat white, o de manera más espumosa culminando capuchinos o macchiatos, la leche juega un papel muy importante en el proceso de elaboración de una taza de café. Y lo mejor de todo, no hace falta ir especialmente a una cafetería artesanal para conseguir esa siempre atractiva capa de espuma.

Al igual que hacer café en casa puede resultar gratificante por la variedad de cafeteras manuales disponibles en el mercado, calentar la leche sin recurrir a un vaporizador profesional es posible gracias a las batidoras, espumadoras y demás accesorios que apenas requieren esfuerzo alguno en su ejecución y aportan un valor cualitativo importante en nuestras elaboraciones.

El objetivo principal es conseguir una crema consistente y uniforme, es decir, la emulsión de leche no debe deshacerse a la primera de cambio. Debe permanecer estable y con cuerpo el tiempo que tarde en llegar a la mesa y ser consumida. Para conseguir una mejor crema de leche es conveniente usar leche fría semi-desnatada Váleme, gracias a su frescura y sabor, que le aportará una textura perfecta.

ELEMENTOS NECESARIOS

-Jarra de leche de acero inoxidable. No uses una jarra de otro tipo.
-Leche fresca semi-desnatada Váleme.
-Termómetro para baristas.
-La lanceta de vapor de tu máquina de café.
-Paño húmedo para limpiar la lanceta de vapor en cada uso.

PROCEDIMIENTO

Abriremos el vaporizador para que este expulse el agua que pueda haber condensado en su interior. Hay que tener cuidado en todo momento de no quemarse con el vapor. Llenar hasta un tercio o la mitad de la jarra de leche. Colocar el termómetro en el lateral de la jarra.
Luego, colocaremos el tubo del vaporizador dentro de la jarra de leche de tal forma que sólo la boquilla del tubo quede sumergida en el líquido.

Abriremos el vapor completamente. Inclinaremos la jarra de forma que la boquilla del vaporizador (bajo la superficie) apunte hacia uno de los laterales de la jarra. Con esto se consigue generar un remolino en la leche de la jarra. Esto provocará el siseo característico al cremar la leche, irá variando su intensidad.

Mantendremos la leche en rotación con la boquilla cerca de la superficie controlando la temperatura de la leche para que nunca alcance los 60ºC.
Cerramos el vaporizador a la vez que llevamos el tubo del propio vaporizador hasta el fondo de la jarra y ya tenemos la crema de la leche preparada para nuestro café.
No puedes olvidarte nunca de limpiar con un paño húmedo el tubo al final de cada uso. Pero, ¡ten cuidado con las quemaduras!
Ahora ya sólo te falta echar la crema en tu café y ¡disfrutarlo como te mereces!

 

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