¿Qué es la leche fresca?

Comúnmente conocemos como leche fresca a la leche pasteurizada. Una vez ordeñada e higienizada, es sometida a un proceso de pasteurización en el que se eliminan sólo los micro-organismos potencialmente nocivos respetando, de la mejor manera, sus beneficiosas cualidades naturales.

El proceso de pasteurización consiste en calentar la leche a una temperatura de, al menos, 72°C y mantenerla así durante 15 segundos, enfriándola inmediatamente después hasta su temperatura de conservación óptima, entre 4 y 6°C. Puesto que la leche está ‘viva’, debemos conservarla en frío, siendo su periodo de consumo aconsejable unos 8 días desde su envasado.